» viajaZo
jump to navigation

viajaZo November 23, 2004

Posted by laloka in : , , , trackback

De alguna manera sobrevivimos la travesía por la ciudad de Mexico, incluso a la hora punta de la mañana. Eso sí, un poli maldito llamado Armando Ventura nos bajó 400 pesos por eso de que los miércoles no circulan los carros con matrícula acabada en 4. Oh no. Menos mal que 12 horas más tarde llegamos a otro mundo . De la capital hasta el desierto de película del salvaje oeste: atraviesas el túnel de Ogarrio y te encuentras en el pasado, paseando por las empinadas calles de Real de 14.
Un pueblo minero que tras su esplendor inicial se convirtió en fantasma, y ahora vuelve a resurgir. Tras una noche gélida, y el paseo obligado por el pueblo, bajamos de nuevo al desierto por un camino de cabras espectacular, creímos ver dos quetzales voleteando por ahí. Flipamos recogiendo agua del río antes de adentrarnos al puro desierto para ver si algún jikuri se dejaba encontrar…todo iba bien, seguimos las instrucciones que nos había dado Ramón de la Rosa aquel domingo en Coyoacán.
Hacía calor, el sol estaba alto en el cielo, el tren de miles de vagones estancado en el horizonte y dos chavos parados en la carretera pidiendo ride. “Vamos a pararles” dije yo, lógico en medio del desierto ¿no? Y de pronto los nuevos eran 3 y encima de ser valencianos, venían con el mismo destino en mente que nosotros. El equipo se forjó.

La siguiente parada era el Rancho Margaritas donde la Señora Domitila ejerce la labor de portera del desierto, una mujer más anciana que las montañas, bondadosa y fuerte. Nos dió consejos y gorditas de su queso casero para llenar la barriga

y a partir de ahí todo era caminar, de una manera u otra yo paseaba en mi mente, en el desierto, en la vida. No me voy a poner trascendental, pero los jikuris se dejaron encontrar: maravillamos con el desierto espectacular y yo me hice mis películas alegóricas en la cabeza sobre los parecidos entre sortear los pinches pinchos cuando andas por el desierto y lo k es la vida en general. Llegar a donde quieres puede ser complicado cuando hay barreras de plantas punzantes en el camino, así k hay k rodear, sin olvidar lo k se kiere. Todo suave, todo riko, al tumbarse, desaparecían los pinchos. Muy bien.
Por supuestísimo k hicimos safari fotográfico, klikea y verás el carnaval de cactus hacia el final de la galería.
Tras unos días secándonos al sol, no podíamos hacer otra cosa k cambiar de canal: nos metimos en una peli de Indiana Jones y subimos a la selva huasteca, en el mismo estado de San Luis Potosí. De un extremo al otro, para equilibrar la cosa. Descubrí los bonitos tocados de las mujeres huastecas, otra etnia prehispánica con su identidad definida, cuanto más mayor la mujer, más grande el tocado de colores entrelazado entre su moño. Las jóvenes todas llevan a la cría en un paño al hombro, yo tb quiero uno para cuando tenga un bebé. En fin. Flipamos con el sotano de las golondrinas, donde cada atardecer miles de pájaros se tiran en picado en un hoyo de más de 500 metros de profundidad y 50 m de diámetro. Se dice pronto, pero es un agujerotazo, como enjambre hacen nube negra en el cielo al acercarse, con tráfico aéreo impecable descienden a su casa. Los pericos, aunque menos en número tb montan su carnaval de bajada, y eso que no bajan tanto ni tan rápido. Al amanecer se repite el espectáculo: las golondrinas suben en círculo, ordenadamente y a buena velocidad, te despeinan si pasan muy cerca tuyo. En fin, acampamos en palapas impresionantes rodeados de plantas de café, naranjas, mandarinas y mil frutos más k ni conozco.
De ahí a Xilitla la maravillosa lokura de edward james, un jardín surrealista en plena zona subtropical. Pozas frescas cayendo por todas partes y escaleras en espiral k no llevan a ninguna parte…¿k más puedes pedir? ¿Unos bonguis risueños? Pues también los enkontrarás.…

Comments

Sorry comments are closed for this entry