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Giro di Europa September 1, 2006

Posted by laloka in : , , trackback

¿Qué decir de nuestra gira europea de bodas? Que nos lo hemos pasado pipa, que es curioso ver como cada pareja refleja su legado cultural y sus personalidades a través de un acto más o menos convencional.
novios en Gales e Italia
A la izquierda: Chris, Gopi y Soheil en Treowen, 12 de Agosto; a la derecha, Mena y Octavio, delante de la Catedral de Caiazzo y junto a un bonito Jaguar del 73
La boda Galesa de Gopi y Chris se hizo en un lugar mágico en medio del campo verde, lleno de manzanos repletos de fruta en el único lugar soleado de Gran Bretaña ese día. Ambos lucían trajes típicos de la India aunque sólo ella es de dicha ascendencia, a Chris le sentaba bien la chaqueta estilo Nerhu de todos modos. La ceremonia civil fue cortita y adornada por toques personales como lectura de poesía y música en vivo. A mí me vino muy bien reencontrarme con amigos de la universidad a los que hacía años que no veía.
Lo mejor: la tarta de plátano (orgánico) , el sitio: Treowen cottage y un baile Indio muy chulo de pareja donde se pegan los palos de uno con los de enfrente al ritmo de la música. A ver si encuentro una foto por ahí..Pero qué va, ahora que lo pienso, MUCHO MEJOR que eso fue ¡el dueto que se marcaron los novios al acabar la ceremonia! De verdad: distribuyeron la letra de un tema de Andy Williams entre los invitados, y nosotros les ayudábamos a cantar el estribillo pero ellos se encargaron de todo lo demás. Muy graciosos ellos.
De ahí unos días de mucho gasto en Londres donde tuve la oportunidad de presentarle a Soheil a la histórica tienda Ambala de mi niñez Londinense, aprovechamos para comer samosas allí todos los días que estuvimos en la capital.
Y de pronto, cambio de tercio, un vuelo mañanero a Nápoli y Mena nos recoge en el aeropuerto. Octavio en el coche con un programa para nuestro primer día en Italia que sólo se podía aguantar a base de café espresso. Entre los palacios y las vistas panorámicas destacaría la playa de Gaiola con su rollo relajao, palacetes derruidos y abandonados al borde del mar y peña “alternativa” tomando el sol. Depués de otro café, más mozzarella buffalla y la búsqueda de la mejor pizza de la ciudad, subimos al Vesuvio donde nos encontramos con Karim, recién llegado a Nápoli tras 4 días al volante. Así que conocimos al Vesuvio la nuit, recorrimos el cráter entero ( lo accesible y lo no accesible) , nos escoltaron 2 perros voluntarios y nos visitaron varias lechuzas misteriosas cuando observábamos el plumón que sale del volcán. Dicen que es el Vesuvio lo que le da su encanto a Nápoli, esa sensación de vida al límite, nunca se sabe cuándo le va a dar por volver a explotar.
Descubrimos que los españoles somos más diferentes de los italianos de lo que creíamos, sobre todo en tema de horarios. Todo ocurre antes en Italia, y por no saberlo nos perdimos la visita a Pompeii, al pastficcio de Gragnano y el concierto de Tarantella Power…¡ups! Y bueno…enseguida llegó el clan Ariza para celebrar al casamiento de Octavio, así que nos subimos a su autocar para disfrutar de expediciones turísticas por la Campania.
Del rollo matrimonial, lo más bonito, la serenatta de la noche antes: una calle estrecha de casco antiguo, Mena en el balcón, en rulos, Octavio abajo con los músicos y cantantes, las notas flotando en la noche…
y aparecemos 35 españoles a dar el cante.
Fue precioso de verdad, se me saltaron las lágrimas. Octavio se subió al balcón y le dió unas rosas blancas a su prometida.
Mientras, la madre de ella saludaba a todos con lagrimillas “ciao, soy llorosa, ciao”
Muy guay, yo rescataría las serenattas en España, aunque dicen que aún no se han perdido del todo.
Lo del día siguiente reafirmó eso de las diferencias entre Italia y España. No por el lado de la misa, sino por el convite que siguió, allá no diferencian cena/comida de fiesta, sino que prolongan la comida durante 8 horas, comen 8 platos y beben mucho menos alcohol que en este país. Los platos se sirven con mucho tiempo entre uno y otro y entre medias hay fiesta, en este caso generada por un señor con una especie de karaoke que nos animaba a bailar y hacer el tren y esas cosas que se hacen en las fiestas familiares.
En calidad ganó la fiesta nocturna en el nuevo hogar de Octa y Mena, que duró hasta la madrugada siguiente. El personaje más auténtico: Chicho que con 80 años era pura poesía tocando el acordeón y haciendo fotos. El plato más rico: pasta rellena de espinaca y queso ricotta. Mnnnn!
Y así acabó el periplo de las bodas ajenas y comienza el nuestro propio. Se avecina un empacho matrimonial.

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